A continuación daremos puntos importantes que no debemos olvidar para no sufrir graves consecuencias que se pudieron haber evitado. Te quiero invitar que mientras leas, te evalúes a ti misma y te preguntes si has hecho poco alguno de estos puntos.
Que se sepa cuidar
Honestamente yo suelo estresarme muy a menudo y confieso que por cosas insignificantes; me pongo a pensar que realmente no tengo razones para hacerlo y caigo en cuenta que hay mujeres que tienen muchas más responsabilidades que yo; aunque eso no es justificación para que ellas lo hagan, suelen caer en la despreocupación por su salud como lo es la alimentación, depresión, el estrés, hacerse estudios médicos para comprobar que todo vaya bien y la lista puede seguir.
Todo esto si no se le presta atención pueden llevar consigo problemas de salud; en 1 Corintios 7:34 dice “La doncella debe tener cuidado de las cosas del Señor para ser santa así en el cuerpo como en el aspectos que la mujer debe cuidar, su cuerpo y su espíritu. Oremos para que la mujer de la actualidad tome conciencia y comience a cuidar su salud y sobre todo su relación personal con Dios.
Que sepa darse a respetar
La mujer de Dios debe ser sabia para trazar una línea y de esta manera dar a entender que se le respete. Hay muchas cosas que como mujeres podemos hacer, por ejemplo nuestra manera de hablar o de llevarnos con los demás, si somos muy llevadas con las personas damos a entender que así nos gusta que se nos trate. También con nuestra manera de vestir decimos mucho por eso se menciona en la Palabra de Dios que la mujer evite los peinados ostentosos y vestidos costosos, sino que se vista de buenas obras como corresponde a mujeres que profesa piedad1.
Recordemos que para darnos a respetar, nosotras debemos respetar primeramente. Pidamos al Señor que ponga en nuestros corazones el deseo de valorarnos a nosotras mismas por lo que somos para que así los demás también puedan valorarnos y respetarnos.
Aunque el hombre es la cabeza, ella no es esclava
Hace poco leí una frase que me gustó mucho y dice así: “La mujer fue hecha de la costilla de un hombre, no de su cabeza para ser superada, ni de su pie para ser pisoteada, ¡valórala y ámala!”. En la actualidad sabemos que existe mucho abuso físico y emocional a la mujer, esto no debería ser así. Dios creó a las mujeres para que sean tratadas como vasos frágiles2.
Es una realidad que Dios pide al hombre que él sea la cabeza de la mujer, así lo dice en Efesios 5:22-28, pero es importante no solo quedarnos con lo que se menciona de la autoridad del hombre, sino continuar leyendo y que se quede grabado también la parte de “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”. Al hombre no solo se le pide que sea la cabeza o autoridad, sino que también ame a su mujer. Pidamos al Señor que brinde fortaleza a las mujeres que sufren este tipo de abuso; también oremos para que Dios moldee los corazones de los hombres que se han quedado con una idea errónea de ser la cabeza de la mujer, debe amarla sin ocasionarle ningún temor.
Si consideras que no has estado cuidando alguno de estos 3 aspectos que te mencione, entonces es momento de que lo empieces a hacer.
Dios te ama y desea que tú también te ames a ti misma, Él quiere llenarte de gracia y que seas un espejo que refleje Su amor; pero debes comenzar cuidando tu salud física y sobretodo la espiritual; date a respetar, deja en claro con tus palabras y acciones que eres hija del Rey de Reyes; por último, no permitas que nadie abuse de ti, Dios no te ha dado un espíritu de cobardía, sino uno de poder, de amor y de dominio propio3, Dios te bendiga y resplandezca en ti.
Por Ana Luisa Montes
21 Pedro 3:7
32 Timoteo 1:7