jueves, 9 de julio de 2015

La obra de Dios

Al convertirnos en seguidores de Cristo, estamos comprometidos a trabajar para la obra de Él, pero ¿qué es la obra de Dios? Ser colaboradores de la obra es tener la responsabilidad de anunciar el evangelio de Cristo a través de alguna actividad, o como nosotros lo llamaríamos: ministerio.

       Todos podemos hacer grandes actividades de caridad pero la diferencia de un ministerio es que éste va dedicado a la obra de Dios, siendo de esta manera agradable ante Él. Dios ha designado a cada uno dones y talentos únicos, estos han sido especialmente puestos en nosotros para dedicarlos completamente a la obra de Dios, siendo de testimonio para que otros se acerquen y conozcan de Él.

       Dios mismo constituyó a unos apóstoles; a otros, profetas, misioneros, evangelistas, maestros, pastores, hacedores de milagros, discernimiento de espíritus, etc.; pero todas estas cosas las hacen uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como Él quiere.

       A continuación daremos algunos puntos clave por los cuales el pueblo debe de orar.

Por los misioneros

       Éste es un ministerio muy bello pero también un poco arriesgado ya que hay ocasiones en donde se trata de irse a lugares donde el evangelio no es anunciado porque es causa de muerte. Esto es una realidad y los misioneros aun sabiéndolo, caminan con la bandera de Gálatas 2:20.

       Podrán sentir algún temor o la tristeza de dejar a sus familias pero es gente que sabe que el evangelio debe ser anunciado a todo rincón. Oremos por nuestros hermanos misioneros para que vayan confiados en cada viaje que realicen, que estén bajo la cobertura de Dios y que sus palabras de evangelización estén siempre fundamentadas en la palabra de Dios para ser realmente de bendición.

Para que no se detenga

      En Gálatas 6:9 dice que no nos cansemos de hacer el bien. Podría resultar muy fácil al principio dejar de trabajar para la obra de Dios, pero sabemos que para nosotros no hay bien fuera de Cristo. Dios debe de recibir lo mejor de nosotros, que a fin de cuentas Él conoce las intenciones de nuestro corazón.

       Oremos para que como  cristianos tengamos una vida rendida A los pies de Cristo, que no se avergüence de anunciar las buenas nuevas al mundo. Oremos para que nosotros como hijos de Dios llevemos una vida activa en Cristo, no dejándonos llevar por los engaños de este mundo dejando a un lado las cosas de Dios, no permitir tampoco que el ocio nos gane y dejar de participar en algún ministerio sólo porque “tengo flojera”.

       Estos problemas se han dado mucho en la actualidad y si tú notas que esto está sucediendo en tu iglesia o en ti mismo, ora a Dios. Hay mucho por hacer para la obra de Dios, sólo se ocupa gente dispuesta de corazón a llevarla a cabo. Leer Lucas 10:2. 

Pasión en la obra

       Como ya mencioné al principio de este artículo, muchos podemos realizar actividades de servicio, pero la diferencia con nosotros como hijos de Dios es que todo lo que hagamos debe de ser con un corazón dispuesto, con un corazón apasionado por Jesús. Ya sea llevar la palabra de Dios, visitar a los enfermos, ayudar al necesitado, etc., todo debe de ser para la gloria y honra de Dios2, al hacer esto, estamos dando lo mejor de nosotros. 

       Oremos al Señor para que nosotros como portadores de su gracia mostremos diferencia al servir. Que Dios quite de nosotros toda ira, enojo, avaricia, ocio, etc., y seamos llenos del Espíritu para poder actuar conforme al mismo Espíritu sin satisfacer los deseos de la carne. Vivamos apasionados por Jesús al llevar a cabo su obra.

       Sabemos que si faltamos a algún servicio de nuestra congregación, ésta no suspende el culto, ¿cierto? La obra de Dios tiene que seguir, no debe de tener fin. Para esto nos llamó Jesús, para predicar las buenas nuevas a un mundo necesitado de un Dios verdadero, el cual tú y yo ya hemos conocido. Seamos soldados valientes y trabajemos para la obra de Dios sin quejarnos, que Él produzca en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad. 

Bendiciones a tu vida hoy y siempre.

Las parejas

En esta ocasión daremos lugar a un tema de mucha importancia para todos los jóvenes y adultos que están en una relación de pareja.

       En una relación es vital que existan ciertos factores que funcionan como columnas para poder mantenerla, por lo tanto, si alguna de estas columnas se deshace durante la relación puede derrumbarse todo por completo, por eso hay que tener mucho cuidado de mantenerlas firmes y de esta manera llevar una relación que sea de bendición y no una carga difícil de llevar provocando sólo tristezas y discusiones. Pon atención a estos puntos por los cuales te invito a que pongas en oración:

Confianza y perdón

       Estos pilares no deben de faltar, son base para que una relación pueda avanzar. La confianza se puede perder por muchas razones, ya sea por infidelidad, actos o palabras que provocaron heridas y no han sanado, falsas expectativas hacia la pareja, etc.

       Más allá de cuál sea la razón, si realmente quieres estar con esa persona pondrás en oración cualquier situación que haya provocado perder esa confianza. Ríndete al Señor y pídele con un corazón sincero que te quite esa falta de perdón. Recuerda que el perdón involucra no acordarse de las cosas del pasado, ni traerlas a memoria.

Lenguaje de amor

       Cuando nos queremos comunicar con alguien que habla un idioma distinto al nuestro, resulta difícil y por lo tanto buscamos la manera de aprender ese idioma para podernos comunicar  y entender. Así sucede en una relación, cada quien tiene su propio lenguaje de amor y si yo hablo solamente en mi “idioma” habrá confusión al notar que mi pareja no entiende lo que estoy comunicando. Queremos expresar nuestro amor pero el mensaje simplemente no llega ya que hablamos un lenguaje “extranjero” para nuestro cónyuge. Si quiero que mi pareja sienta el amor que tratamos de comunicar debemos expresarlo en su lenguaje.

       Este punto se ha convertido en una de las razones principales para que las relaciones no duren. Esto es lo que debemos de poner en oración: la comprensión y la sabiduría para poder expresar nuestro amor y que el mensaje llegue satisfactoriamente a mi pareja, sin confusiones ni mal entendidos. Ora al Señor para que te de la paciencia de aprender el lenguaje de tu cónyuge.

Aceptación y madurez

       El pensamiento que se tiene en la sociedad durante de los primeros años de noviazgo e incluso de matrimonio es que se tendrá un romanticismo eterno; y cuando esto no sucede, en muchas ocasiones he escuchado decir frases como “el amor ya se apagó”, “ya no es lo mismo”, entre otras. La mayoría de las veces cuando esto ocurre empiezan las dudas y de igual manera simplemente se dan por vencidos.

       Eso es uno de los mayores problemas que se tienen en la actualidad, las personas ya no luchan, se volvió muy fácil “tirar la toalla”. Recuerda que Dios no te dice eso, al contrario, en Josué 1:9 Él les dice que se esfuercen y sean valientes, no teman ni desmayen de que el amor se haya “acabado”, encomienden cada situación en Sus manos y sobre todo, déjenlo actuar. Es un mandato esforzarnos, y no que nos demos por vencidos. Oremos para que se tenga una madurez en este punto, que las parejas de la actualidad no tomen cualquier problema como razón para decir “este amor ya se enfrió, ya no vale la pena”

Tiempo para Dios

       Este punto es vital. Más allá de congregarse en una iglesia cada domingo o asistir a las reuniones de matrimonios; el tiempo que dediquen antes de una salida a cenar o ir a una reunión familiar, será agradable ante los ojos de Dios. Es una manera de decir: “Señor, aunque te hemos fallado, Tú sigues siendo digno”. Oren juntos y pongan en Sus manos cada proyecto que tengan a corto o largo plazo.
Encontramos en la Palabra de Dios el Salmo 37:4: “Deléitate asimismo en Jehová, y Él concederá las peticiones de tu corazón” Este pasaje nos invita a encontrarnos en intimidad con el Señor y Él suplirá los anhelos que podamos tener con nuestra pareja.

        Definitivamente la mejor relación es cuando Dios está en ella, esto lo puedes saber cuándo los dos confían y se ponen en sus manos en lo personal y como pareja. Cuando dedican un tiempo a solas en Su presencia, cuando leen y escudriñan de Su Palabra para fortalecer su relación, cuando muestran los frutos del Espíritu y sobre todo, cuando saben superar cada prueba que se presenta en el camino.

       En Proverbios 10:22 dice: “La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella”. Toma esta palabra para reflexionar si realmente tu relación está siendo de bendición y no una piedra de tropiezo que sólo te provoca tristezas o discusiones. Espero que lo que leíste haya sido de bendición y que Dios  moldee tu corazón y te llene de Su amor el cual todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.

Por Ana Luisa Montes