jueves, 26 de septiembre de 2013

Las fiestas

En la actualidad hay celebraciones para todo; con decirles que hasta existe el “día del taco”. Eso suena absurdo, pero es una realidad, se les ha estado dando más importancia a fechas que realmente no lo valen.

      En esta ocasión voy a compartir contigo la importancia de celebrar 3 ocasiones muy importantes, las cuales giran en torno a Cristo, pero que lamentablemente se ha ido olvidando con el paso del tiempo que Él es la razón por la cual existen esas fechas que les voy a mencionar a continuación.

La navidad
       Oremos para que esta celebración se lleve a cabo para darle la gloria a Cristo, pues a Él es a quien celebramos. No enfocarnos en los regalos, ni en la cena, ni siquiera en los fuegos artificiales. Sí es un momento especial para convivir en familia, pero para que así mismo, todos en familia, podamos recordar con gratitud lo que estamos celebrando, el nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo. No sabemos con exactitud la fecha en que realmente ocurrió el nacimiento de Cristo, pero seamos sinceros, algún día se debe de tomar en cuenta para celebrar que Él vino a este mundo y convertirse en el Salvador y Juez de toda la humanidad.

La Pascua
        Ésta es una celebración muy importante que poco a poco he podido notar cómo se va echando de menos. Antes podíamos ver en la televisión películas de la vida de Cristo a casi todas horas, en la actualidad eso ha disminuido. También,  la Pascua se celebra cuando es semana “santa” y puedo decir que de “santa” no tiene nada.

      La Pascua se celebra para darle gloria a Cristo por su muerte en la cruz para salvación de nuestros pecados y también por su resurrección al tercer día. Oremos para que los hijos de Dios despertemos y podamos ser de bendición a las demás personas que no conocen de Cristo y recordarles con amor que hay alguien que murió por nosotros para que pudiéramos ser salvos y que gracias a que venció la muerte nosotros también podemos ser resucitados juntamente con Él.1

Reuniones en la iglesia
      Cada día de servicio en nuestras iglesias es razón para celebrar a Cristo. Él es el motivo por el cual nos reunimos. No necesitamos de un evento, de un congreso o de un cumpleaños para hacer una celebración, Jesús es razón suficiente para hacerlo.

      Pidamos a Dios que Él sea el centro de toda reunión, ya sea de jóvenes, de oración, de mujeres, y sin duda, el servicio, para que sólo Él reciba la honra y la gloria. Que nuestra alma, mente y corazón realmente estén enfocados con Dios, no ir solamente para socializar ni para ver qué trae puesto la hermana; que Dios reciba nuestra atención durante el servicio o reunión, y estemos dispuestos a recibir cualquier mensaje, ya sea de exhortación o de amor.

      Es importante no dejarnos llevar por todas las celebraciones que el mundo lleva, ni en la manera que las celebra. No caigamos en el error de hacer algo sólo porque los demás así lo hacen. Si vamos a festejar algo, está bien, pero también hay que llevar a Dios como invitado a donde sea que vayamos ¡Toda la gloria sea para Dios!

Por Ana Luisa Montes


La educación

En la actualidad hemos escuchado en noticias el tema de la educación, acerca de los planes de estudios tan mal elaborados, los maestros poco responsables, marchas, reformas educativas, etc. Pero a pesar de todo lo que pueda estar pasando en el mundo con respecto a la educación, los hijos de Dios no quedamos exentos de la necesidad de asistir a una escuela.

      Es importante que consideremos este tema y platicarlo con Dios.

       Oremos a Dios para que no descuidemos nuestros estudios en la universidad, preparatoria, etc. Como hijos de Dios no debemos caer en el error de solamente querer estar bien en la iglesia o con nuestra familia dejando al final nuestros estudios. Dios pide nuestro esfuerzo y servicio en todas las ocupaciones que podamos tener, no sólo en algunas. Es muy decepcionante cuando un hijo de Dios que asistió a la iglesia el domingo por la mañana saca una calificación baja a comparación de otra persona que se fue a un antro el fin de semana.

      Vale recalcar que por ir a la iglesia no serás más inteligente, pero sí lo podemos lograr al conocer más de Dios a través de Su Palabra, porque bien dice en Proverbios 9:10 que el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. Pidamos a Dios para que nos dé un corazón que esté dispuesto y comprometido a conocer cada día más de Él.

       Oremos para que demos testimonio de nuestras calificaciones en la escuela.

      Nuestro testimonio es muy importante y lo debemos cuidar lo más que se pueda, ya que de esta manera podremos heredar bendición (para heredarla fuimos llamados1). Cuido mi testimonio al mantenerme bien en la escuela, esto es porque les podemos demostrar a nuestros compañeros de clase que un hijo de Dios tiene inteligencia y es capaz de sacar buenas calificaciones.

      Pidamos a Dios que ponga en nosotros el querer como el hacer para poder salir bien en la escuela y ser de testimonio así como Daniel y sus compañeros que lo fueron al pueblo babilónico y ante Nabucodonosor, porque Dios los hizo capaces de ser inteligentes. “Y a estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y sabiduría; mas Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.” Daniel 1:17.

      También hay que orar para saber administrar nuestros tiempos en cada tarea, trabajo o entrega final. Con esto demostramos que somos responsables y tenemos el cuidado de tener a tiempo lo que se nos pide en la escuela. No hay que llegar a decir la famosa frase “¿Por qué no lo hice antes?”, si con tiempo pudimos haber empezado nuestras tareas. Pidamos a Dios que enseñe a organizarnos bien con nuestras actividades y así evitar que se nos amontone todo para el final.

      Aun Salomón quien era un rey que pidió sabiduría y se le fue dada en gran manera2 admite que el conocer al Dios Santo es la inteligencia3.

      Es muy importante tener nuestras actividades balanceadas y con mayor razón para los hijos de Dios. Procuremos no descuidar ninguna de ellas para así poder ser de ejemplo y buen testimonio para el mundo. 

Por Ana Luisa Montes

1 Pedro 3:9
1 Reyes 3:12
Proverbios 9:10

La amistad

En este artículo quiero ayudarte a visualizar ciertos puntos por los cuales hay que orar en relación a tus amistades. Pero también puede servirte como ayuda para analizar si nuestra amistad es verdadera o tiene aspectos que mejorar.

       Oremos para que sea una amistad honesta.  Al mencionar una amistad honesta no solamente me refiero a una amistad donde no haya mentiras, sino una donde haya respeto, apoyo incondicional, sinceridad y amor para poder dar la vida por nuestros amigos así como Jesús nos dice “Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos” Juan 15:13. Pidamos a Dios que nos de discernimiento para distinguir si mi amistad cuenta con estas características y si no es así, entonces que nos de fuerzas para poderlas llevar a cabo y de esta manera mostrarme como un verdadero amigo (Proverbios 18:24).

       La Palabra de Dios también nos menciona lo que un verdadero amigo no debe de hacer. Por ejemplo, en el libro de Proverbios 17:9 nos enseña que una amistad es aquella que no divulga los errores de los demás, sino que cubre la falta y personalmente, le hace ver su error.

       Oremos para tener una amistad que sea de edificación. Es decir una amistad que me va ayudar en mi comunión con Dios, una amistad que no me pida algo que no deba de hacer, una amistad que me va a dar un consejo para seguir adelante y no para rendirme, y una amistad que no se va alejar de mi cuando decida buscar a Dios.

       Por eso es importante tenerlo en cuenta al orar, pidamos a Dios que nos de sabiduría para distinguir cuando una amistad nos va a dejar algo bueno.

       Oremos para que nuestra amistad sea fructífera. Lo que siembras, cosechas. Si en mi amistad con alguien siembro amor, eso voy a cosechar; si siembro confianza, confianza cosecharé; al igual que si siembro rencor, mi cosecha será rencor. Pidamos a Dios que podamos dejar buenos frutos así como lo hizo el buen samaritano con el hombre que atendió; al ayudarlo dejó un fruto de amor dentro de él.

       Nuestra cosecha puede ser incluso recíproca, ya que los frutos que hayamos sembrado en los demás pueden hacer que otros nos ayuden en un momento de necesidad, ya sea para conseguir trabajo, contacto o algún favor.

       Tener una amistad es un grande regalo de Dios. El mismo nos ha dado el privilegio de poder escoger a nuestros amigos y a lo largo de nuestra vida tal vez nos hayamos encontrado con muchos de ellos dándonos tal vez decepciones, enojos, tristezas y entre otros errores que de alguna manera nos pudieron lastimar. Pero déjame decirte que ni tú ni yo somos perfectos, sólo Jesucristo puede ser nuestro verdadero amigo, Él jamás nos ha dado la espalda, ha escuchado con atención nuestras necesidades, ha estado con nosotros en cada momento de nuestra vida, sea bueno o sea malo, Jesús siempre ha estado a nuestro lado. Solo en Él podemos encontrar el verdadero ejemplo de cómo ser un buen amigo.

       Dios te bendiga y te lleve de su mano ¡Bendiciones!

Por Ana Luisa Montes

La iglesia

Para este artículo aprenderemos puntos importantes por los cuales debemos orar en cuanto a la iglesia.

       Realmente no existe un reglamento donde diga que solamente lo que se diga aquí es lo que se tiene que poner en oración, sino que Dios es el que pondrá en tu corazón el sentir de qué es lo que hay que pedirle.

       En el libro de Efesios encontramos un pasaje muy conocido en donde Pablo, siendo usado por Dios, invita a los hombres a amar a sus esposas así como Cristo amó a la iglesia y se entregó así mismo por ella, para santificarla y presentarla como una iglesia gloriosa que no tuviera mancha1.

       El propósito de Jesús por Su esposa (que es la Iglesia) es librarla de todo pecado, quitar las arrugas de sus vestiduras y llevarla a la santidad. Adán hizo todo lo contrario, no cuidó de los pasos de Eva, no la protegió y permitió que se desviara e incluso cayó en el mismo pecado que ella, en cambio, Jesús amó tanto a Su esposa que se entregó por ella cargando la cruz para limpiarla de toda mancha.

       ¡Debemos de tomarle gran importancia a la Iglesia donde pertenezcamos porque eso es lo que Jesús hizo, la amó, luchó y hasta se entregó por ella! Lo que nosotros podemos hacer es orar por cada aspecto que consideremos que se debe de poner ante Dios.

       A continuación mencionaré algunos puntos por los cuales podemos interceder como pueblo.

-Oremos por el amor entre los hermanos del cuerpo de Cristo. Dios nos dio un mandato muy importante y se encuentra en 1 Juan 4:21 y dice: el que ama a Dios, ame también a su hermano. Si yo amo a Dios no debo de hablar mal de Él, mucho menos hacer burlas ni bromas. Lo mismo pasa con el hermano que tenemos a nuestro lado, él tiene a Dios en su corazón por lo tanto si yo hablo mal de mi hermano, estoy hablando mal de Dios al mismo tiempo. 

-Oremos para que haya un amor sincero hacia Dios y hacia el prójimo dentro y fuera de la congregación, que no haya envidias, ni celos en nuestros pensamientos hacia el hermano en Cristo, sino todo lo amable, todo lo puro, todo lo justo2. También oremos para que haya unión en las iglesias aun en las tribulaciones, si yo me siento parte de mi iglesia no la divido ni la juzgo, sino que lucho por ella como lo hizo Jesús y así mismo veo opciones en las cuales puedo ayudar para seguir adelante como un cuerpo.

-Oremos para que todos tengamos el mismo sentir de adorar a Dios, que la iglesia no sólo sea un punto de reunión para ver al hermano y platicar con él. Sino que sea nuestro lugar de adoración para hablar con Dios, cantarle, pedirle perdón, entregarle nuestras cargas y que Él rompa toda cadena haciendo nuestra carga ligera. Todos hemos experimentado un enorme "no sé cómo explicarlo" al terminar un servicio, sentimos una gran paz que sobrepasa todo entendimiento, como si Dios hubiera quitado todo lo que no te correspondía y hasta más liviano se siente uno. 
   Ese es el poder de Dios a través de la alabanza, la prédica, las palabras de un hermano al despedirse de ti, etc. Oremos para que Dios esté presente en cada acontecimiento que se haga durante los servicios. Esto lo podemos obtener orando antes de que comience el culto.

-Oremos también por la doctrina que se predique en las iglesias, que sea la sana doctrina que Pablo menciona en el libro de Tito. Debemos ser el ejemplo de las buenas obras. Oremos para que Dios mande sabiduría a los pastores y así predicar lo que venga de Él.

-Oremos por los ministerios que hay dentro de la iglesia; que sean usados todos para darle la gloria a Dios. Que ninguno de los que están a cargo de un ministerio descuiden ese don que se les ha sido dado3. Que lo atesoremos sabiendo que Dios nos pedirá cuentas de qué hicimos con el talento que Él nos dio.

-Oremos para que las iglesias adoren a Cristo en espíritu y en verdad, porque eso es lo que Dios busca de nosotros4. Que esta adoración nos lleve a no quedarnos con un Dios sólo para nosotros sino anunciar las buenas nuevas a los que están en el mundo. Que Dios nos de gracia a los que conocemos de Su Palabra para compartirla con los demás. Recordemos que podemos predicar tanto con palabra como con hechos.

       Dios nos amó tanto que mandó a su hijo para salvación de todos nosotros, lo que tú y yo podemos hacer para devolverle un poco de todo lo que Él nos ha dado, es estar en comunión unos con otros, servir con amor al prójimo, y sobre todo estar en oración por cada uno de ellos.

"Por lo cual así mismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder" 2 Tesalonicenses 1:11

Por Ana Luisa Montes

Efesios 5: 25-27
Filipenses 4: 8
Timoteo 4: 14
Juan 4: 23-24

martes, 2 de abril de 2013

La familia


      Desde Adán y Eva, para Dios fue importante que el hombre no viviera solo, sino que estuviera acompañado, y le dio la capacidad de tener hijos y así tener una descendencia.

       Este núcleo familiar ha ido cambiando a lo largo de los años, esto ha ocasionado que actualmente existan diferentes tipos de familias. Por eso a continuación les compartiré puntos por los cuales orar en relación a estas familias.

       Oremos para que las familias actuales sean más unidas y haya respeto mutuo tanto entre ellos mismo como para con los demás. Que por medio de este respeto y la presencia de Dios puedan basarse en principios bíblicos, y así mejorar nuestra calidad social.

       Todos sabemos que no todas las familias tienen a Cristo en sus corazones, así que te invito a orar por esas familias para que conozcan de Jesús, quien bendice y prospera el bienestar de todos nosotros.

       Oremos por aquellas familias que se encuentran en pobreza; que trabajando arduamente luchan día a día por sobrevivir. Oremos por esas familias que siendo cristianas se han alejado del camino de Dios cayendo en la costumbre y apartándose de su amor. Oremos porque las familias adoren al Dios vivo en espíritu y en verdad sin dejarse llevar por la religiosidad. Oremos para que las familias no se desintegren por cualquier circunstancia por la que puedan pasar, al contrario, que se unan en amor apoyándose y sobrellevando las cargas unos con los otros. Oremos por la comunicación interna de las familias, que no se aíslen sus miembros, sino que hablen y convivan entre ellos.

       Es importante que no se nos olvide orar por aquellas familias donde solo hay un cristiano o son minoría. Hay que orar para que sigan peleando y perseverando en el camino que tienen por delante. Que sus corazones estén siempre confiados en que Dios hará la obra en sus familias, que tengan la fe de creer en la promesa tan clara que nos dejó Dios en Hechos 16:31 “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. Que lleven este versículo en sus corazones y lo abrasen. Que sean la diferencia en sus familias reflejando el amor de Dios, que den un buen testimonio, porque si no lo damos no estaríamos mostrando a Dios de la manera correcta. Que sigan peleando la buena batalla sin desanimarse, sino creyendo con fe y orando para que sus familias puedan conocer de Jesús.

       Recordemos también orar por las familias donde ocurre lo contrario, aquellas familias en donde la mayoría son cristianos y falta uno por conocer de Dios. Pablo nos dice en 2 Timoteo 2:10 que él todo lo soporta por amor de los escogidos; oremos para que estas personas imiten el mismo pensar de Pablo y así estar plenamente convencidos de la salvación de sus familias que es en Cristo Jesús.

       La familia es un regalo, es una dádiva que proviene de lo alto1. Dios te puso en la familia que tienes con un propósito que debes de cumplir. Ora para que tú seas la diferencia en tu familia.