Es importante que consideremos este tema y platicarlo con Dios.
Oremos a Dios para que no descuidemos nuestros estudios en la universidad, preparatoria, etc. Como hijos de Dios no debemos caer en el error de solamente querer estar bien en la iglesia o con nuestra familia dejando al final nuestros estudios. Dios pide nuestro esfuerzo y servicio en todas las ocupaciones que podamos tener, no sólo en algunas. Es muy decepcionante cuando un hijo de Dios que asistió a la iglesia el domingo por la mañana saca una calificación baja a comparación de otra persona que se fue a un antro el fin de semana.
Vale recalcar que por ir a la iglesia no serás más inteligente, pero sí lo podemos lograr al conocer más de Dios a través de Su Palabra, porque bien dice en Proverbios 9:10 que el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. Pidamos a Dios para que nos dé un corazón que esté dispuesto y comprometido a conocer cada día más de Él.
Oremos para que demos testimonio de nuestras calificaciones en la escuela.
Nuestro testimonio es muy importante y lo debemos cuidar lo más que se pueda, ya que de esta manera podremos heredar bendición (para heredarla fuimos llamados1). Cuido mi testimonio al mantenerme bien en la escuela, esto es porque les podemos demostrar a nuestros compañeros de clase que un hijo de Dios tiene inteligencia y es capaz de sacar buenas calificaciones.
Pidamos a Dios que ponga en nosotros el querer como el hacer para poder salir bien en la escuela y ser de testimonio así como Daniel y sus compañeros que lo fueron al pueblo babilónico y ante Nabucodonosor, porque Dios los hizo capaces de ser inteligentes. “Y a estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y sabiduría; mas Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.” Daniel 1:17.
También hay que orar para saber administrar nuestros tiempos en cada tarea, trabajo o entrega final. Con esto demostramos que somos responsables y tenemos el cuidado de tener a tiempo lo que se nos pide en la escuela. No hay que llegar a decir la famosa frase “¿Por qué no lo hice antes?”, si con tiempo pudimos haber empezado nuestras tareas. Pidamos a Dios que enseñe a organizarnos bien con nuestras actividades y así evitar que se nos amontone todo para el final.
Aun Salomón quien era un rey que pidió sabiduría y se le fue dada en gran manera2 admite que el conocer al Dios Santo es la inteligencia3.
Es muy importante tener nuestras actividades balanceadas y con mayor razón para los hijos de Dios. Procuremos no descuidar ninguna de ellas para así poder ser de ejemplo y buen testimonio para el mundo.
Por Ana Luisa Montes
1 1 Pedro 3:9
2 1 Reyes 3:12
3 Proverbios 9:10

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