jueves, 26 de septiembre de 2013

La amistad

En este artículo quiero ayudarte a visualizar ciertos puntos por los cuales hay que orar en relación a tus amistades. Pero también puede servirte como ayuda para analizar si nuestra amistad es verdadera o tiene aspectos que mejorar.

       Oremos para que sea una amistad honesta.  Al mencionar una amistad honesta no solamente me refiero a una amistad donde no haya mentiras, sino una donde haya respeto, apoyo incondicional, sinceridad y amor para poder dar la vida por nuestros amigos así como Jesús nos dice “Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos” Juan 15:13. Pidamos a Dios que nos de discernimiento para distinguir si mi amistad cuenta con estas características y si no es así, entonces que nos de fuerzas para poderlas llevar a cabo y de esta manera mostrarme como un verdadero amigo (Proverbios 18:24).

       La Palabra de Dios también nos menciona lo que un verdadero amigo no debe de hacer. Por ejemplo, en el libro de Proverbios 17:9 nos enseña que una amistad es aquella que no divulga los errores de los demás, sino que cubre la falta y personalmente, le hace ver su error.

       Oremos para tener una amistad que sea de edificación. Es decir una amistad que me va ayudar en mi comunión con Dios, una amistad que no me pida algo que no deba de hacer, una amistad que me va a dar un consejo para seguir adelante y no para rendirme, y una amistad que no se va alejar de mi cuando decida buscar a Dios.

       Por eso es importante tenerlo en cuenta al orar, pidamos a Dios que nos de sabiduría para distinguir cuando una amistad nos va a dejar algo bueno.

       Oremos para que nuestra amistad sea fructífera. Lo que siembras, cosechas. Si en mi amistad con alguien siembro amor, eso voy a cosechar; si siembro confianza, confianza cosecharé; al igual que si siembro rencor, mi cosecha será rencor. Pidamos a Dios que podamos dejar buenos frutos así como lo hizo el buen samaritano con el hombre que atendió; al ayudarlo dejó un fruto de amor dentro de él.

       Nuestra cosecha puede ser incluso recíproca, ya que los frutos que hayamos sembrado en los demás pueden hacer que otros nos ayuden en un momento de necesidad, ya sea para conseguir trabajo, contacto o algún favor.

       Tener una amistad es un grande regalo de Dios. El mismo nos ha dado el privilegio de poder escoger a nuestros amigos y a lo largo de nuestra vida tal vez nos hayamos encontrado con muchos de ellos dándonos tal vez decepciones, enojos, tristezas y entre otros errores que de alguna manera nos pudieron lastimar. Pero déjame decirte que ni tú ni yo somos perfectos, sólo Jesucristo puede ser nuestro verdadero amigo, Él jamás nos ha dado la espalda, ha escuchado con atención nuestras necesidades, ha estado con nosotros en cada momento de nuestra vida, sea bueno o sea malo, Jesús siempre ha estado a nuestro lado. Solo en Él podemos encontrar el verdadero ejemplo de cómo ser un buen amigo.

       Dios te bendiga y te lleve de su mano ¡Bendiciones!

Por Ana Luisa Montes

No hay comentarios:

Publicar un comentario