jueves, 26 de septiembre de 2013

La iglesia

Para este artículo aprenderemos puntos importantes por los cuales debemos orar en cuanto a la iglesia.

       Realmente no existe un reglamento donde diga que solamente lo que se diga aquí es lo que se tiene que poner en oración, sino que Dios es el que pondrá en tu corazón el sentir de qué es lo que hay que pedirle.

       En el libro de Efesios encontramos un pasaje muy conocido en donde Pablo, siendo usado por Dios, invita a los hombres a amar a sus esposas así como Cristo amó a la iglesia y se entregó así mismo por ella, para santificarla y presentarla como una iglesia gloriosa que no tuviera mancha1.

       El propósito de Jesús por Su esposa (que es la Iglesia) es librarla de todo pecado, quitar las arrugas de sus vestiduras y llevarla a la santidad. Adán hizo todo lo contrario, no cuidó de los pasos de Eva, no la protegió y permitió que se desviara e incluso cayó en el mismo pecado que ella, en cambio, Jesús amó tanto a Su esposa que se entregó por ella cargando la cruz para limpiarla de toda mancha.

       ¡Debemos de tomarle gran importancia a la Iglesia donde pertenezcamos porque eso es lo que Jesús hizo, la amó, luchó y hasta se entregó por ella! Lo que nosotros podemos hacer es orar por cada aspecto que consideremos que se debe de poner ante Dios.

       A continuación mencionaré algunos puntos por los cuales podemos interceder como pueblo.

-Oremos por el amor entre los hermanos del cuerpo de Cristo. Dios nos dio un mandato muy importante y se encuentra en 1 Juan 4:21 y dice: el que ama a Dios, ame también a su hermano. Si yo amo a Dios no debo de hablar mal de Él, mucho menos hacer burlas ni bromas. Lo mismo pasa con el hermano que tenemos a nuestro lado, él tiene a Dios en su corazón por lo tanto si yo hablo mal de mi hermano, estoy hablando mal de Dios al mismo tiempo. 

-Oremos para que haya un amor sincero hacia Dios y hacia el prójimo dentro y fuera de la congregación, que no haya envidias, ni celos en nuestros pensamientos hacia el hermano en Cristo, sino todo lo amable, todo lo puro, todo lo justo2. También oremos para que haya unión en las iglesias aun en las tribulaciones, si yo me siento parte de mi iglesia no la divido ni la juzgo, sino que lucho por ella como lo hizo Jesús y así mismo veo opciones en las cuales puedo ayudar para seguir adelante como un cuerpo.

-Oremos para que todos tengamos el mismo sentir de adorar a Dios, que la iglesia no sólo sea un punto de reunión para ver al hermano y platicar con él. Sino que sea nuestro lugar de adoración para hablar con Dios, cantarle, pedirle perdón, entregarle nuestras cargas y que Él rompa toda cadena haciendo nuestra carga ligera. Todos hemos experimentado un enorme "no sé cómo explicarlo" al terminar un servicio, sentimos una gran paz que sobrepasa todo entendimiento, como si Dios hubiera quitado todo lo que no te correspondía y hasta más liviano se siente uno. 
   Ese es el poder de Dios a través de la alabanza, la prédica, las palabras de un hermano al despedirse de ti, etc. Oremos para que Dios esté presente en cada acontecimiento que se haga durante los servicios. Esto lo podemos obtener orando antes de que comience el culto.

-Oremos también por la doctrina que se predique en las iglesias, que sea la sana doctrina que Pablo menciona en el libro de Tito. Debemos ser el ejemplo de las buenas obras. Oremos para que Dios mande sabiduría a los pastores y así predicar lo que venga de Él.

-Oremos por los ministerios que hay dentro de la iglesia; que sean usados todos para darle la gloria a Dios. Que ninguno de los que están a cargo de un ministerio descuiden ese don que se les ha sido dado3. Que lo atesoremos sabiendo que Dios nos pedirá cuentas de qué hicimos con el talento que Él nos dio.

-Oremos para que las iglesias adoren a Cristo en espíritu y en verdad, porque eso es lo que Dios busca de nosotros4. Que esta adoración nos lleve a no quedarnos con un Dios sólo para nosotros sino anunciar las buenas nuevas a los que están en el mundo. Que Dios nos de gracia a los que conocemos de Su Palabra para compartirla con los demás. Recordemos que podemos predicar tanto con palabra como con hechos.

       Dios nos amó tanto que mandó a su hijo para salvación de todos nosotros, lo que tú y yo podemos hacer para devolverle un poco de todo lo que Él nos ha dado, es estar en comunión unos con otros, servir con amor al prójimo, y sobre todo estar en oración por cada uno de ellos.

"Por lo cual así mismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder" 2 Tesalonicenses 1:11

Por Ana Luisa Montes

Efesios 5: 25-27
Filipenses 4: 8
Timoteo 4: 14
Juan 4: 23-24

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