En esta ocasión voy a compartir contigo la importancia de celebrar 3 ocasiones muy importantes, las cuales giran en torno a Cristo, pero que lamentablemente se ha ido olvidando con el paso del tiempo que Él es la razón por la cual existen esas fechas que les voy a mencionar a continuación.
La navidad
Oremos para que esta celebración se lleve a cabo para darle la gloria a Cristo, pues a Él es a quien celebramos. No enfocarnos en los regalos, ni en la cena, ni siquiera en los fuegos artificiales. Sí es un momento especial para convivir en familia, pero para que así mismo, todos en familia, podamos recordar con gratitud lo que estamos celebrando, el nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo. No sabemos con exactitud la fecha en que realmente ocurrió el nacimiento de Cristo, pero seamos sinceros, algún día se debe de tomar en cuenta para celebrar que Él vino a este mundo y convertirse en el Salvador y Juez de toda la humanidad.
La Pascua
Ésta es una celebración muy importante que poco a poco he podido notar cómo se va echando de menos. Antes podíamos ver en la televisión películas de la vida de Cristo a casi todas horas, en la actualidad eso ha disminuido. También, la Pascua se celebra cuando es semana “santa” y puedo decir que de “santa” no tiene nada.
La Pascua se celebra para darle gloria a Cristo por su muerte en la cruz para salvación de nuestros pecados y también por su resurrección al tercer día. Oremos para que los hijos de Dios despertemos y podamos ser de bendición a las demás personas que no conocen de Cristo y recordarles con amor que hay alguien que murió por nosotros para que pudiéramos ser salvos y que gracias a que venció la muerte nosotros también podemos ser resucitados juntamente con Él.1
Reuniones en la iglesia
Cada día de servicio en nuestras iglesias es razón para celebrar a Cristo. Él es el motivo por el cual nos reunimos. No necesitamos de un evento, de un congreso o de un cumpleaños para hacer una celebración, Jesús es razón suficiente para hacerlo.
Pidamos a Dios que Él sea el centro de toda reunión, ya sea de jóvenes, de oración, de mujeres, y sin duda, el servicio, para que sólo Él reciba la honra y la gloria. Que nuestra alma, mente y corazón realmente estén enfocados con Dios, no ir solamente para socializar ni para ver qué trae puesto la hermana; que Dios reciba nuestra atención durante el servicio o reunión, y estemos dispuestos a recibir cualquier mensaje, ya sea de exhortación o de amor.
Es importante no dejarnos llevar por todas las celebraciones que el mundo lleva, ni en la manera que las celebra. No caigamos en el error de hacer algo sólo porque los demás así lo hacen. Si vamos a festejar algo, está bien, pero también hay que llevar a Dios como invitado a donde sea que vayamos ¡Toda la gloria sea para Dios!
Por Ana Luisa Montes

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