lunes, 6 de mayo de 2019

Los huérfanos


Recientemente (en el último bimestre) festejamos el día de las madres y el día del padre. Pero no todos tienen mucho que festejar en días a así, al menos eso creen. Nuestra hermana Ana nos ayuda a interceder por cualquiera en esta situación.
       En lo personal he tenido el gran privilegio de visitar distintos orfanatos con los chicos de la congregación. Definitivamente deja una gran enseñanza para cualquiera, es una gran oportunidad para aprender a valorar lo que tenemos. Te das cuenta de la necesidad enorme de amor que existe en pequeños que han sido abandonados por sus padres, tíos, hermanos, etc.
       En la palabra de Dios hay una historia (es de mis favoritas) que se asemeja totalmente a esta situación y es la de José el Soñador. Realmente José fue abandonado y olvidado por su familia, en este caso fueron sus hermanos quienes lo abandonaron. Fue muy difícil para José pero él encontró su propósito en Dios, fue llamado rey sobre Egipto, no tuvo rencor al encontrarse con sus hermanos y todo obró para bien.
       Presta atención a los siguientes puntos para que los incluyas en tus oraciones diarias.

Por un corazón sin rencor
       Después de conocer la situación no dudo que debe ser difícil para los jóvenes enterarse de que sus padres no quisieron hacerse cargo de ellos, pueden sentir coraje, tristeza  y puede haber una gran falta de perdón.
       Oremos para que Dios sane estos corazones y puedan estar libres de todo rencor y por más difícil que sea puedan honrar a sus padres tal y como Dios lo manda.

Por su propósito
       Estas personas no dejan de ser una bendición y sólo por lo que el mundo diga jamás fueron ni serán un estorbo o un error en este mundo. Son tan especiales para Dios como tú y yo también lo somos. Lamentablemente hay mucha gente que no lo ve de esta manera y pueden llegar a herir  y confundir el propósito por el cual existen.
       Debemos orar para que todo el que es huérfano se sienta especial y encuentren el propósito de Dios en sus vidas. Que no se desanimen por la decisión que sus padres tomaron o por lo que el mundo pueda decir de ellos, sino que busquen de Dios y encuentren su identidad en Él.
       Muchos orfanatos tienen como fundamento a Jesús, pero hay otros lugares en los que no es así, por lo que se vuelve más difícil para los niños y jóvenes encontrar un propósito y una esperanza para sus vidas. Ellos deben saber que Dios está de su lado y que jamás han sido abandonados. En Juan 14:18 Jesús dice claramente: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”. Ésta es una promesa que ellos deben de abrazar y tenerla siempre presente.
      Oremos a Dios para que siga habiendo siervos con un corazón dispuesto a tomar este ministerio de hacerse cargo de los huérfanos y sobre todo guiarlos a través de la Palabra de Dios para que conozcan el verdadero amor que solo se encuentro en nuestro Padre Celestial.

Santiago 1: 27
       Muchos podrán decir que practican la verdadera religión, pero Dios fue muy claro cuando dice que la religión pura y sin mácula delante de Dios es visitar a los huérfanos y a las viudas. No se necesita tener un diplomado o haber tomado algún curso para poder llevar a cabo esto, simplemente tener a Jesús en nuestras vidas y tener un corazón que prefiera servir a ser servido.
      Muchos pasajes encontramos en la Palabra de Dios donde dice que jamás nos abandonará, que estará con nosotros hasta el fin del mundo, pero este (y los otros que ya se mencionaron) es totalmente para aquellos que han sido abandonados por sus padres. Esto me deja claro de lo especial que son para Dios, y que Él hace justicia sobre ellos.
       En la Palabra de Dios hay un salmo muy bonito y claro que dice: “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo Jehová me recogerá” Salmo 27:10. Yo creo que este versículo debe ser la bandera de muchos niños y jóvenes que han sido abandonados y creer en todo momento que Dios siempre está presente.
       Seamos de bendición al momento de visitarlos, recordémosle que son especiales y que Dios jamás los ha abandonado.
¡Bendiciones a tu vida!

Los hermanos que se están enfriando


Muchos son los factores que han hecho que los cristianos se enfríen en su relación con el Señor.
       Algunos de ellos tienen que ver por circunstancias o pruebas que pasan, otras por decepciones hacia algún líder o pastor, también por falta de perdón hacia ellos mismos sobre lo que hayan hecho en el pasado.  A fin de cuentas, por más razones que encontremos, todas llegan a la misma conclusión: realmente no siguieron a Dios con un amor genuino que soporte cualquier circunstancia (eso hace el verdadero amor). Si tú conoces de alguien que estaba en los caminos de Dios y se ha apartado por completo, te invito a que ores por esa persona. A continuación leerás algunos puntos específicos para orar.

Para que vuelvan a su primer amor
       Dios es grande en misericordia y aún si nos apartamos de Él, es fiel y justo para perdonarnos si nos volvemos a Él. Hay un versículo que me impresionó mucho la primera vez que lo leí y es el siguiente:
“Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre...” Hebreos 6:10
       Esta Palabra la compartí con una amiga muy querida que se estaba alejando cada vez más de Dios. El mensaje que ofrece es muy importante. Debemos recordar a nuestros hermanos que Dios es tan bueno, que aunque se estén enfriando, El recuerda cada vez que oraron, cada vez que levantaron sus manos, cada vez que servían en la iglesia, cada vez que participaron en la alabanza, e incluso cada vez que se quebrantaron por causa del Señor. Oremos para que sean capaces de recordar y valorar lo bueno que sigue siendo Dios y puedan volver a sus caminos.

Para que tengan una relación personal con Dios
       Como ya se mencionó al principio, uno de los factores por los cuales las personas se alejan de Dios, tiene que ver con acciones de terceras personas. Esto no debe ser así pues la relación que yo tenga con Dios, así como mi salvación, es totalmente personal.
       Por lo tanto no debe afectar qué haga tal persona o qué no haga para que yo me aleje y así arruinar una comunión con Dios. Esto, ni ninguna prueba por más difícil que sea se debe interponer en mi relación con el Señor. Alejarme podría ser la respuesta más “fácil” pero sinceramente nada volverá a ser igual, porque mejor hubiera sido no haber conocido del camino de la justicia.
       Si me alejo de Dios y luego regreso Dios me va a recibir de nuevo pero tampoco es correcto aprovecharnos de esa gracia perfecta, pues en Hebreos 6:4-6 se menciona algo muy importante (yo lo tomaría como una advertencia) sobre no jugar a estar en los caminos de Dios, pues si me alejo y luego vuelvo y lo hago cuantas veces quiera, sería como volver a crucificar al Hijo de Dios exponiéndolo a vituperio. Oremos para que se acerquen a Jesús y puedan iniciar una relación nueva y fresca.

No es tarde
        Muchas veces nos engañamos nosotros mismos diciendo que ya no tiene caso regresar, ya es muy tarde, ya hice tal cosa; impidiéndonos nosotros mismos la enorme bendición de regresar a casa con nuestro Señor.
       ¿A caso no le hemos creído a Dios? ¿A caso no hemos conocido que Dios nos dice que si alguno oye su voz y abre la puerta, Él entrará y cenará con nosotros?. Esto quiere decir que nunca es tarde. Dios es tan bueno que una vez más nos lo demuestra en Isaías 43:26 “Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú para justificarte.”
     Cuando leí por primera vez este pasaje, mi corazón se quebrantó, pues me di cuenta que aunque Dios conozca mi condición, Él me da la oportunidad de decirle con confianza lo que yo tengo y siento, o en este caso, la razón por la cual me alejé. Me da la oportunidad de “justificarme”, (de verdad me sigue asombrando) aunque realmente ni siquiera tenga la razón, Él me dice: “Aquí estoy para escucharte”.
       Te invito a que oremos por nuestros hermanos que se están alejando, para que no sientan timidez de regresar con nuestro Señor, que tengan la plena confianza de que realmente Él nos dice que mientras nuestro corazón siga latiendo, nunca es tarde para volver a casa.
       Sin duda, nosotros que nos mantenemos en el camino con el Señor también tenemos una gran responsabilidad y es la siguiente:
“Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver,  sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.” Santiago 5:20
       Si conoces de alguien que se está apartando, no dudes en incluirlo en tus oraciones diarias y tampoco en recordarle que Dios le ama. Mi deseo con este artículo es que haya sido de bendición para que tú lo puedas ser con otros. Dios te guarde y te bendiga.

Israel


Parece que por momentos, Israel suele salir mucho en los noticieros y luego vuelve a desaparecer. Es momento de orar por el país más importante del mundo. Mucha gente podrá criticar el título de “el país más importante del mundo” que acabo de utilizar. Pero la realidad (espiritual y mundana) demuestra que es verdad.
       Por un lado, para los hijos de Dios, este país representa al pueblo escogido, por quien la misericordia de Dios fue tan grande que decidió amarnos. Además, sabemos (leyendo las escrituras) que este país tendrá un papel protagónico en los últimos días.
       Por otro lado, Israel es el punto de convergencia de las guerras actuales. Más de un conflicto bélico de nuestros días tiene origen o está relacionado con este país; ya sea que los atacantes son de allí u odian a su gente.
       Por un tercer lado, específicamente Jerusalén, es el día de hoy la ciudad más importante para las tres religiones más grandes de nuestros días: el cristianismo, el judaísmo y el islamismo. Para los cristianos representa, la ciudad de David y de Cristo, donde murió y resucitó. Para los judíos, es la capital de su gloria, la ciudad de sus padres, David, Salomón y muchos más. Para los musulmanes, es la ciudad de Mahoma, donde el profeta sagrado afianzó su ministerio y reveló la verdad.
       Por todo esto y más, Jerusalén e Israel son temas que todos los días se mencionan en alguna discusión, que todos los días están en conflicto, y donde todos los días Dios obra por su gente. Así que, conscientes del tiempo que vivimos, tenemos que hacer nuestra parte y unirnos en oración por Israel. Si no sabes exactamente por qué orar, aquí te aconsejamos. 

Por su gente
       Los habitantes de Israel son atacados todos los días con armas de fuego y hasta misiles. Suicidas que se hacen estallar y coches bomba son amenazas constantes, y cientos de  personas han muerto en los últimos años por estas causas.
       Oremos por la población física de este país y su seguridad. Independientemente de su religión.

Por su espiritualidad
       Aunque está escrito todo lo que pasará en los últimos días con Israel, nosotros podemos orar también por el corazón de su pueblo, que se vuelva a Dios y reconozcan todos las grandes verdades que Dios tiene para ellos, y la basta misericordia que da.
       El gobierno Israelí, en su afán de defender lo que entiende por suyo, se ha metido en conflictos que parecerían interminables o irreversibles, como lo es actualmente la franja de Gaza; guerras en las que Israel es culpable también de la muerte de cientos de personas.

Por su misión
        Como ya mencionamos más de una vez, el papel de Israel en los últimos días será vital, por lo que también tenemos que orar por la obra de Dios en dicho país. No olvidemos que Israel no ha dejado de ser el pueblo elegido, y su misericordia se extiende para con todo el mundo, gracias al amor y la gracia de Jesucristo.

jueves, 9 de julio de 2015

La obra de Dios

Al convertirnos en seguidores de Cristo, estamos comprometidos a trabajar para la obra de Él, pero ¿qué es la obra de Dios? Ser colaboradores de la obra es tener la responsabilidad de anunciar el evangelio de Cristo a través de alguna actividad, o como nosotros lo llamaríamos: ministerio.

       Todos podemos hacer grandes actividades de caridad pero la diferencia de un ministerio es que éste va dedicado a la obra de Dios, siendo de esta manera agradable ante Él. Dios ha designado a cada uno dones y talentos únicos, estos han sido especialmente puestos en nosotros para dedicarlos completamente a la obra de Dios, siendo de testimonio para que otros se acerquen y conozcan de Él.

       Dios mismo constituyó a unos apóstoles; a otros, profetas, misioneros, evangelistas, maestros, pastores, hacedores de milagros, discernimiento de espíritus, etc.; pero todas estas cosas las hacen uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como Él quiere.

       A continuación daremos algunos puntos clave por los cuales el pueblo debe de orar.

Por los misioneros

       Éste es un ministerio muy bello pero también un poco arriesgado ya que hay ocasiones en donde se trata de irse a lugares donde el evangelio no es anunciado porque es causa de muerte. Esto es una realidad y los misioneros aun sabiéndolo, caminan con la bandera de Gálatas 2:20.

       Podrán sentir algún temor o la tristeza de dejar a sus familias pero es gente que sabe que el evangelio debe ser anunciado a todo rincón. Oremos por nuestros hermanos misioneros para que vayan confiados en cada viaje que realicen, que estén bajo la cobertura de Dios y que sus palabras de evangelización estén siempre fundamentadas en la palabra de Dios para ser realmente de bendición.

Para que no se detenga

      En Gálatas 6:9 dice que no nos cansemos de hacer el bien. Podría resultar muy fácil al principio dejar de trabajar para la obra de Dios, pero sabemos que para nosotros no hay bien fuera de Cristo. Dios debe de recibir lo mejor de nosotros, que a fin de cuentas Él conoce las intenciones de nuestro corazón.

       Oremos para que como  cristianos tengamos una vida rendida A los pies de Cristo, que no se avergüence de anunciar las buenas nuevas al mundo. Oremos para que nosotros como hijos de Dios llevemos una vida activa en Cristo, no dejándonos llevar por los engaños de este mundo dejando a un lado las cosas de Dios, no permitir tampoco que el ocio nos gane y dejar de participar en algún ministerio sólo porque “tengo flojera”.

       Estos problemas se han dado mucho en la actualidad y si tú notas que esto está sucediendo en tu iglesia o en ti mismo, ora a Dios. Hay mucho por hacer para la obra de Dios, sólo se ocupa gente dispuesta de corazón a llevarla a cabo. Leer Lucas 10:2. 

Pasión en la obra

       Como ya mencioné al principio de este artículo, muchos podemos realizar actividades de servicio, pero la diferencia con nosotros como hijos de Dios es que todo lo que hagamos debe de ser con un corazón dispuesto, con un corazón apasionado por Jesús. Ya sea llevar la palabra de Dios, visitar a los enfermos, ayudar al necesitado, etc., todo debe de ser para la gloria y honra de Dios2, al hacer esto, estamos dando lo mejor de nosotros. 

       Oremos al Señor para que nosotros como portadores de su gracia mostremos diferencia al servir. Que Dios quite de nosotros toda ira, enojo, avaricia, ocio, etc., y seamos llenos del Espíritu para poder actuar conforme al mismo Espíritu sin satisfacer los deseos de la carne. Vivamos apasionados por Jesús al llevar a cabo su obra.

       Sabemos que si faltamos a algún servicio de nuestra congregación, ésta no suspende el culto, ¿cierto? La obra de Dios tiene que seguir, no debe de tener fin. Para esto nos llamó Jesús, para predicar las buenas nuevas a un mundo necesitado de un Dios verdadero, el cual tú y yo ya hemos conocido. Seamos soldados valientes y trabajemos para la obra de Dios sin quejarnos, que Él produzca en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad. 

Bendiciones a tu vida hoy y siempre.

Las parejas

En esta ocasión daremos lugar a un tema de mucha importancia para todos los jóvenes y adultos que están en una relación de pareja.

       En una relación es vital que existan ciertos factores que funcionan como columnas para poder mantenerla, por lo tanto, si alguna de estas columnas se deshace durante la relación puede derrumbarse todo por completo, por eso hay que tener mucho cuidado de mantenerlas firmes y de esta manera llevar una relación que sea de bendición y no una carga difícil de llevar provocando sólo tristezas y discusiones. Pon atención a estos puntos por los cuales te invito a que pongas en oración:

Confianza y perdón

       Estos pilares no deben de faltar, son base para que una relación pueda avanzar. La confianza se puede perder por muchas razones, ya sea por infidelidad, actos o palabras que provocaron heridas y no han sanado, falsas expectativas hacia la pareja, etc.

       Más allá de cuál sea la razón, si realmente quieres estar con esa persona pondrás en oración cualquier situación que haya provocado perder esa confianza. Ríndete al Señor y pídele con un corazón sincero que te quite esa falta de perdón. Recuerda que el perdón involucra no acordarse de las cosas del pasado, ni traerlas a memoria.

Lenguaje de amor

       Cuando nos queremos comunicar con alguien que habla un idioma distinto al nuestro, resulta difícil y por lo tanto buscamos la manera de aprender ese idioma para podernos comunicar  y entender. Así sucede en una relación, cada quien tiene su propio lenguaje de amor y si yo hablo solamente en mi “idioma” habrá confusión al notar que mi pareja no entiende lo que estoy comunicando. Queremos expresar nuestro amor pero el mensaje simplemente no llega ya que hablamos un lenguaje “extranjero” para nuestro cónyuge. Si quiero que mi pareja sienta el amor que tratamos de comunicar debemos expresarlo en su lenguaje.

       Este punto se ha convertido en una de las razones principales para que las relaciones no duren. Esto es lo que debemos de poner en oración: la comprensión y la sabiduría para poder expresar nuestro amor y que el mensaje llegue satisfactoriamente a mi pareja, sin confusiones ni mal entendidos. Ora al Señor para que te de la paciencia de aprender el lenguaje de tu cónyuge.

Aceptación y madurez

       El pensamiento que se tiene en la sociedad durante de los primeros años de noviazgo e incluso de matrimonio es que se tendrá un romanticismo eterno; y cuando esto no sucede, en muchas ocasiones he escuchado decir frases como “el amor ya se apagó”, “ya no es lo mismo”, entre otras. La mayoría de las veces cuando esto ocurre empiezan las dudas y de igual manera simplemente se dan por vencidos.

       Eso es uno de los mayores problemas que se tienen en la actualidad, las personas ya no luchan, se volvió muy fácil “tirar la toalla”. Recuerda que Dios no te dice eso, al contrario, en Josué 1:9 Él les dice que se esfuercen y sean valientes, no teman ni desmayen de que el amor se haya “acabado”, encomienden cada situación en Sus manos y sobre todo, déjenlo actuar. Es un mandato esforzarnos, y no que nos demos por vencidos. Oremos para que se tenga una madurez en este punto, que las parejas de la actualidad no tomen cualquier problema como razón para decir “este amor ya se enfrió, ya no vale la pena”

Tiempo para Dios

       Este punto es vital. Más allá de congregarse en una iglesia cada domingo o asistir a las reuniones de matrimonios; el tiempo que dediquen antes de una salida a cenar o ir a una reunión familiar, será agradable ante los ojos de Dios. Es una manera de decir: “Señor, aunque te hemos fallado, Tú sigues siendo digno”. Oren juntos y pongan en Sus manos cada proyecto que tengan a corto o largo plazo.
Encontramos en la Palabra de Dios el Salmo 37:4: “Deléitate asimismo en Jehová, y Él concederá las peticiones de tu corazón” Este pasaje nos invita a encontrarnos en intimidad con el Señor y Él suplirá los anhelos que podamos tener con nuestra pareja.

        Definitivamente la mejor relación es cuando Dios está en ella, esto lo puedes saber cuándo los dos confían y se ponen en sus manos en lo personal y como pareja. Cuando dedican un tiempo a solas en Su presencia, cuando leen y escudriñan de Su Palabra para fortalecer su relación, cuando muestran los frutos del Espíritu y sobre todo, cuando saben superar cada prueba que se presenta en el camino.

       En Proverbios 10:22 dice: “La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella”. Toma esta palabra para reflexionar si realmente tu relación está siendo de bendición y no una piedra de tropiezo que sólo te provoca tristezas o discusiones. Espero que lo que leíste haya sido de bendición y que Dios  moldee tu corazón y te llene de Su amor el cual todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.

Por Ana Luisa Montes

viernes, 27 de junio de 2014

Los pastores

La iglesia a la cual asistimos está dirigida por un pastor, ellos nos escuchan, nos exhortan, nos animan y nos encaminan más y más a la presencia de nuestro Dios.
       Mencionaremos algunos puntos por las cuales es necesario que levantemos nuestra oración hacia los pastores.

Por su salud

       Los pastores suelen tener muchas cosas encima y por consecuencia mucho estrés, por ello es importante que intercedamos por la salud de ellos. Se cansan, eso es obvio y de humanos, por eso pidamos al Señor que aumente sus fuerzas como las del búfalo, que no se cansen de hacer el bien.

Por sabiduría

       Si uno se ha llegado a desesperar sobre qué hacer ante una situación o qué decisión tomar, cabe recalcar que nuestros pastores tienen este “dilema” todos los días; en todo momento ellos tienen que tomar una decisión, ya sea por alguna circunstancia con la congregación o porque algún hermano se acercó para pedirle algún consejo. Ellos deben estar preparados para saber qué hacer o qué decir. Por eso es que debemos orar para que nuestro pastor tenga la sabiduría y saber qué decir o qué hacer. Que se llenen de la Palabra de Dios y sobre todo, que sean sabios en cuanto a vivir una vida Conforme a los frutos del Espíritu.

Por fortaleza

       Oremos para que tu pastor, así como el mío, no se desanimen, ni lleguen pensamientos del enemigo queriéndolo quitar del puesto que Dios le ha otorgado. Toda autoridad que hay, por Dios ha sido establecida. Esto no quiere decir que no se vayan a equivocar, sino que con la gracia del Señor y el poder de Su fuerza podrán continuar sin mirar atrás y seguir encaminando a toda la congregación.

Por seguridad espiritual

       Hace tiempo escuche de un testimonio dado por un pastor, él comentaba que mientras predicaba en el servicio, él comenzó a sentir que había alguien en medio del pueblo que tenía demonios y le quería hacer ese mismo daño a él mientras enseñaba de la Palabra. Esto es una realidad, por lo tanto hay que pedirle a Dios que proteja a nuestro pastor de cualquier espíritu que no venga de Él.

       Como ya habrás leído el versículo de Hebreos (13: 7), Dios muestra importancia hacia los pastores y lo hace de una manera simple pero muy especial (y muy clara también): ¡Que nos acordemos de ellos!, pues son quién nos instruyen en el camino del Señor, se apoyan con la palabra de Dios y no en su propia sabiduría, son aquellos que velan por nuestras almas como quienes han de dar cuenta, son aquellos quienes decidieron dejar sus comodidades por vivir una vida en la cual se puede sufrir mucho debido a que todos los ojos del pueblo están puestos sobre ellos, pero sobre todo, son aquellos que a pesar de esto, hacen la obra sin quejarse y gozosos en el Señor; por lo tanto imitemos el resultado de su conducta y de su fe. Ora por tu pastor, Él también lo hace por ti. 

La T.V.

La televisión es uno de los medios de comunicación más importantes en todo el mundo. La televisión sirve para informar a través de noticieros y para entretener a través de programas, películas, etc.
       Es fácil darse cuenta que la mayoría de las veces lo que se transmite no es contenido que se pueda considerar “edificante”. Opino que es importante estar al tanto de lo que sucede, pero en lo personal, yo llegué a ese punto en el que preferí desconectarme de ver noticias, ya que se generó en mi un temor. Cada que salía a la calle, me venía a la mente todo lo que veía en las noticias: secuestros, narcotráfico, balaceras, y un sinfín de sucesos que perturbaban mis pensamientos y mi inseguridad.

        Les daremos algunos puntos por los cuales hay que orar acerca de este medio de comunicación.

Que actúe el pueblo

       Cuando el pueblo trabaja suceden cosas grandes porque Dios está en medio de ellos. Se puede hacer algo al respecto para que haya más canales en donde sí se transmitan cosas edificantes, temas de Dios. Que se transmitan las buenas nuevas, que el mundo se dé cuenta que hay una esperanza. Sería de mucha bendición escuchar palabras de aliento en medio de un mundo complicado. Es cierto que también debemos salir a las calles a evangelizar, pero también se le puede dar este buen uso a un medio de comunicación.

Por sus efectos

       Todos sabemos que en la televisión transmiten todo tipo de contenido que provoca una respuesta por parte de los televidentes. Lamentablemente la mayor parte de estas consecuencias no son para bien, sino para mal. La palabra de Dios es clara cuando dice que todas las cosas son lícitas para nosotros, mas no todas esas nos convienen (1 Corintios 6: 12).

       Oremos para que los televidentes sepan discernir si lo que ven es bueno o malo, les edifica o no les edifica. Que sepamos tomar lo que nos conviene de este medio de comunicación.

Por la T.V. como vicio

       Debemos orar también por las personas que tienen esa “adicción” a la televisión, que no pueden vivir sin ella. Esto es muy grave ya que dejan de lado aspectos que realmente valen mucho la pena. Hace poco leí una reflexión que trataba de un niño rogándole a Dios que hiciera de él un televisor, esto para que sus papás lo cuidarán como cuidaban a la televisión, para que su mamá lo mirara como lo hace con la telenovela todos los días, para que su papá lo escuchara como escucha el noticiero.

       Se me hizo muy impactante cuando lo leí, ya que no creo que esté nada lejos de la realidad. Oremos para que los padres de familia que tengan este vicio de la televisión, reconozcan su problema y se den cuenta de cómo afecta en los hijos.

       El fin de este artículo no es decirles  que la televisión es mala y que no la  vean nunca más, sino simplemente que tomemos conciencia y nos demos cuenta en qué lugar estamos.

      Si preferimos ver un programa de televisión en vez de estar con nuestra familia, entonces estamos en serios problemas. Si preferimos ver una película en vez de leer la Palabra de Dios, estamos en muy serios problemas. Démosle un buen uso a la televisión. Sé la diferencia.
Bendiciones.

Por Ana Luisa Montes