viernes, 27 de junio de 2014

La T.V.

La televisión es uno de los medios de comunicación más importantes en todo el mundo. La televisión sirve para informar a través de noticieros y para entretener a través de programas, películas, etc.
       Es fácil darse cuenta que la mayoría de las veces lo que se transmite no es contenido que se pueda considerar “edificante”. Opino que es importante estar al tanto de lo que sucede, pero en lo personal, yo llegué a ese punto en el que preferí desconectarme de ver noticias, ya que se generó en mi un temor. Cada que salía a la calle, me venía a la mente todo lo que veía en las noticias: secuestros, narcotráfico, balaceras, y un sinfín de sucesos que perturbaban mis pensamientos y mi inseguridad.

        Les daremos algunos puntos por los cuales hay que orar acerca de este medio de comunicación.

Que actúe el pueblo

       Cuando el pueblo trabaja suceden cosas grandes porque Dios está en medio de ellos. Se puede hacer algo al respecto para que haya más canales en donde sí se transmitan cosas edificantes, temas de Dios. Que se transmitan las buenas nuevas, que el mundo se dé cuenta que hay una esperanza. Sería de mucha bendición escuchar palabras de aliento en medio de un mundo complicado. Es cierto que también debemos salir a las calles a evangelizar, pero también se le puede dar este buen uso a un medio de comunicación.

Por sus efectos

       Todos sabemos que en la televisión transmiten todo tipo de contenido que provoca una respuesta por parte de los televidentes. Lamentablemente la mayor parte de estas consecuencias no son para bien, sino para mal. La palabra de Dios es clara cuando dice que todas las cosas son lícitas para nosotros, mas no todas esas nos convienen (1 Corintios 6: 12).

       Oremos para que los televidentes sepan discernir si lo que ven es bueno o malo, les edifica o no les edifica. Que sepamos tomar lo que nos conviene de este medio de comunicación.

Por la T.V. como vicio

       Debemos orar también por las personas que tienen esa “adicción” a la televisión, que no pueden vivir sin ella. Esto es muy grave ya que dejan de lado aspectos que realmente valen mucho la pena. Hace poco leí una reflexión que trataba de un niño rogándole a Dios que hiciera de él un televisor, esto para que sus papás lo cuidarán como cuidaban a la televisión, para que su mamá lo mirara como lo hace con la telenovela todos los días, para que su papá lo escuchara como escucha el noticiero.

       Se me hizo muy impactante cuando lo leí, ya que no creo que esté nada lejos de la realidad. Oremos para que los padres de familia que tengan este vicio de la televisión, reconozcan su problema y se den cuenta de cómo afecta en los hijos.

       El fin de este artículo no es decirles  que la televisión es mala y que no la  vean nunca más, sino simplemente que tomemos conciencia y nos demos cuenta en qué lugar estamos.

      Si preferimos ver un programa de televisión en vez de estar con nuestra familia, entonces estamos en serios problemas. Si preferimos ver una película en vez de leer la Palabra de Dios, estamos en muy serios problemas. Démosle un buen uso a la televisión. Sé la diferencia.
Bendiciones.

Por Ana Luisa Montes

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