martes, 4 de septiembre de 2012

Un México resplandeciente.


      En estos días en que presenciamos mucha maldad en nuestro país ¿Qué estamos haciendo tú y yo? ¿Qué estamos haciendo al respecto al ver todo esto que nos está dañando a nosotros y al país en el que vivimos? En 1 Timoteo 2:1-2, Pablo nos pide lo siguiente: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres, por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.”

       En la actualidad que estamos viviendo, no hemos parado de escuchar noticias acerca de la corrupción que hay en México, de cómo el narcotráfico va en aumento, de los asesinatos que hay cada día y muchas otras cosas que de alguna u otra manera nos dañan por las consecuencias que todo esto conlleva, pero yo te quiero decir que para nada tu fe debe de ser dañada, debemos perseverar ante todo lo que pueda ocurrir para lograr ser salvos1.

       La Palabra de Dios nos dice que oiremos de rumores de guerras, que habrá pestes, hambres, falsos profetas y que debido a tanta maldad, el amor de muchos se enfriará2, todo esto es necesario que ocurra para que el Reino de Dios logre estar cada día más cerca3. Es lo que estamos viviendo, el corazón de muchos se está enfriando, por eso vemos tanta maldad por todos lados, por eso tanta necesidad de Dios.

       Tú y yo podemos hacer el cambio. Nuestro trabajo es creer en el poder que nuestra oración puede tener, nuestro trabajo es orar por todos aquellos que tienen cierta autoridad en nuestro país, esas personas que tienen un papel muy importante, tal como lo logra ser el presidente de la república, ya que las decisiones que él tome se verán reflejadas en el bien o el mal que puedan ocasionar al país, nuestro trabajo es orar por aquellos que cometen asesinatos, porque ellos ya lo ven como un hábito más, como algo normal, nuestro trabajo es también orar por los que practican la injusticia que existe, por las personas que no tienen para mantener a sus hijos habiendo gente que con el mismo dinero que los demás piden, hacen barquillos. Nuestro trabajo es orar por México, que logremos ser un país de luz, porque aunque estemos viviendo los últimos tiempos, aun así hay países que son luz, que son ejemplo, con su baja tasa de corrupción, de asesinatos, etc. Oremos para que México pueda lograr también eso, para que cada día haya más corazones arrepentidos y así sus mentes puedan ser cambiadas por el poder de Jesús.

       Que la luz de Dios que ha resplandecido en nuestros corazones, también pueda resplandecer en nuestro México…
2 Corintios 4:6.«

Por Ana Luisa Montes

1Mateo 24: 13
2Mateo 24: 6-7, 11-12
3Lucas 21: 31

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