lunes, 5 de noviembre de 2012

El trabajo


       En este texto yo quiero invitarle a usted a que dedique un espacio en sus oraciones para el aspecto del trabajo.

       Primero debemos dejar en claro que desde la creación, Dios estuvo de acuerdo en que el hombre trabajara, ya que, a causa del pecado de Adán, Dios le dio como mandato que debería de trabajar1. Aunque la razón fue que el hombre pecó para que Dios permitiera el trabajo, Él mismo sabía que para nuestra actualidad el trabajo se convertiría en algo fundamental en el hombre, por eso, una vez más podemos decir con confianza que todo lo que Dios ha hecho es bueno2.
       Yo quiero especificar tres puntos los cuales me gustaría que pongamos en oración.  

       1.- Debemos orar por los que son responsables de alguna empresa, sea chica o grande, esas personas deben aprender a frenar su lengua, a saber pedir a sus empleados con mansedumbre, a  no aprovecharse y exaltarse ellos mismos por ser la autoridad en su trabajo, a que hagan lo justo y recto con sus trabajadores3. Hay que orar también para que tengan dominio propio para saber manejar alguna incomodidad que encuentren en el trabajo y  paciencia para  comprender que habrá tiempos en que no le irá  muy bien al negocio, por lo tanto  también es importante orar para que su confianza y esperanza estén siempre puestas en Dios, quien es el que provee y prospera a su debido tiempo.
      
        2-. Debemos orar por los empleados, por aquellos que tienen una autoridad que obedecer en su trabajo. Como empleados es normal que quieran agradar a sus jefes, que quieran hacerles ver que trabajan bien; pero como humanos no debemos vivir de esa manera, ya que nunca vamos a lograr 
satisfacer por completo al hombre, debemos vivir haciendo las cosas como para el Señor y no para los hombres, porque a fin de cuentas, de Dios es de quien recibiremos la recompensa final4. También para que sean empleados que trabajen con gusto, que no sean respondones, y que obedezcan  con amor y sencillez en sus corazones haciéndolo como para Cristo5.
   
       3.- Y por último, pero no menos importante, pidamos a Dios por los que no tienen un trabajo, por esas personas que buscan día y noche en las calles, en los periódicos, en anuncios un trabajo que les puedan dar. Por esas personas que no tienen trabajo y deben llevar comida a sus familias. Oremos para que aun teniendo esta carga, puedan contentarse cualquiera sea la situación6. Que crean que Dios es experto en suplir las necesidades que podamos tener. 

       Hay que orar para que los que tienen trabajo, como los que no lo tienen, puedan decir lo siguiente:

“Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado; así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad”
Filipenses 4: 12

Por Ana Luisa Montes

1Génesis 3:19
2Génesis 1:31
3Colosenses 4:1
4Colosenses 3:23-24
5Efesios 6:5
6Filipenses 4:11


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